LA VUELTA AL COLE Y SUS IMPLICACIONES EMOCIONALES

Ha llegado el momento de llevar a nuestros/as hijos/as al cole y a pesar de haber decidido que queremos que vayan, nos podemos sentir inseguros/as y culpables al ver que se quedan llorando. Es por ello, que debemos integrar esa vivencia de la forma más natural posible, teniendo en cuenta los diferentes ritmos de adaptación de cada niño/a y de cada familia, en definitiva.

Cada familia debe centrarse en su hijo/a evitando comparaciones, y estar coordinados con los profesionales del centro infantil.

Los padres y madres debemos vivir este acontecimiento con tranquilidad y confianza. Hay que tener en cuenta que todos/as los niños/as pequeños/as necesitan un tiempo para adaptarse a los cambios. En este caso, empezar el período escolar por primera vez conlleva conocer un lugar nuevo, separarse durante horas de los padres y madres, convivir y relacionarse con gente nueva (los docentes y  compañeros/as de aula), cambios de horarios, de hábitos y vivir nuevas experiencias y emociones. Necesitan ir poco a poco para habituarse a esta nueva situación. Y una forma de facilitarles el cambio es poner en práctica la inteligencia emocional utilizando la empatía. Ponte en el lugar de tu hijo/a. Observar a nuestros/as hijos/as es fundamental, ellos nos darán las pistas.

Empezar con pocas horas y poner mucho amor y paciencia, para no transmitirles dudas ni remordimientos (amar para dejar crecer).  A la hora de despedirnos y recogerles transmitirles que estamos tranquilos y que lo hacemos con confianza. Es conveniente que las primeras semanas sean los propios padres y madres los que les lleven y les recojan. Los más pequeños/as lo vivirán más positivamente y la adaptación será más cómoda.

Evitemos las prisas. No hay que empezar el día estresados. Recordad que los niños/as si se enteran, son esponjas emocionales.

Si se puede, intentar elegir centros donde se potencie una mayor presencia y participación de los padres y madres en el proceso educativo de los/as hijos/as.

No sólo los más pequeños/as viven este proceso, lo padres también necesitamos ese período de adaptación, por lo que sería un proceso familiar. Todos debemos adaptarnos al cambio. Debemos ser positivos. Si nosotros estamos tranquilos, felices y les transmitimos confianza éste/a tendrá una adaptación al cambio más fácil. Seguramente llorará, pero será más fácil de superar.

En resumen:
Evitar:
  • Culpabilizarse
  • Utilizar el chantaje emocional al despedirnos
  • La mentira
  • Utilizar frases como “Ay!! Pobrecito, pero qué te han hecho!!” al recogerle. Es aconsejable que cuando les recojamos intentemos quedarnos un poco en el aula hasta que se tranquilice. Que no salga llorando. Relacionarnos con el entorno viendo que juguetes hay, que actividades han realizado, saludando a los/as compañeros/as, para que salgan del aula tranquilos y felices.
Intentar:
  • Llevarles y recogerles los propios padres y madres
  • Ir tranquilos, sin estrés y con confianza
  • Dedicar tiempo de juego en casa
  • Consultar dudas y coordinarse con los propios profesionales del centro

Si después de haber realizado estas acciones durante un tiempo prudencial de algunos meses nuestro/a hijo/a sigue llorando, se debe consultar con un especialista. La labor preventiva en el desarrollo infantil es fundamental para un crecimiento emocional sano.

Puede que los llantos se deban a cambios en el núcleo familiar como la separación de los padres o el nacimiento de un nuevo miembro. Un profesional os puede orientar y enseñar estrategias para solucionar el problema.

Autor

Mi nombre es Cristina Moll y soy Pedagoga de vocación. Me apasiona trabajar en el ámbito de la educación, además soy madre de un niño de tres años, del que cada día aprendo algo nuevo y me hace crecer emocionalmente. Me gusta escuchar lo que la gente siente y piensa, soy empática y comunicativa. Siempre me he sentido predispuesta a ayudar a los demás. Hace Más de diez años que trabajo como pedagoga en distintas áreas educativas y ayudando a personas de todas las edades, como formadora y orientadora en talleres laborales dirigidos a adolescentes, asesorando a familias, impartiendo clases de apoyo y motivación escolar a niños/as con dificultades de aprendizaje, realizando talleres creativos y de estimulación de la psicomotricidad. Actualmente trabajo en mi propia Aula Educativa, e-motívate, compartiendo espacio y proyectos con David Casado, Coach Educativo y Familiar. Mi labor profesional en e-motívate es la de ofrecer un servicio didáctico, creativo y emocional dirigido a niños/as, adolescentes, familias y profesionales de la educación, interesados en orientación, asesoramiento y apoyo en los estudios de sus hijos/as y en temas de crianza y apoyo al profesorado.

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